Entrevistas al jurado: Luis Eduardo Cisneros

Entrevista a Luis Eduardo Cisneros, nuevo miembro del jurado del Premio PODER al Think Tank del Año.

[Nota del editor: En esta oportunidad conversamos con Luis Eduardo Cisneros, DIRCOM, Consultor Internacional en Comunicación Estratégica y Comunicación para el Cambio Social. Fue Manager Regional de Comunicaciones y Gestión del Conocimiento para Latinoamérica y el Caribe de CDKN, y Director de Comunicaciones del Ministerio del Ambiente del Perú (MINAM) y la Sociedad Peruana de Derecho Ambiental (SPDA).]

Enrique Mendizabal: En su opinión, ¿cual es la importancia de los think tanks para el Perú?

Luis Eduardo Cisneros: Las políticas públicas en el Perú han carecido históricamente de una aproximación centrada en el uso de los datos y evidencias generadas por centros de investigación e investigadores independientes. Esta situación ha limitado el alcance, impacto y sostenibilidad de las políticas públicas en nuestro país. Ante ello, los think tanks surgen como actores indispensables en la tarea de estrechar los vínculos entre la investigación, el debate de ideas y la implementación de políticas públicas.

EM: ¿Cuál es el principal aporte de los think tanks a este proceso?

LEC: Creería que el principal aporte de los thinks tanks tiene que ver con la capacidad que tienen estos centros de pensamiento de generar información, datos y evidencias a partir de solidas metodologías de investigación, ajenas a presiones políticas o intereses de particulares. En esa línea, los Thinks Tanks en el Perú tienen como principal reto el divulgar y posicionar en la agenda pública los hallazgos y evidencias fruto de su accionar académico. Para ello, un enfoque centrado en la comunicación estratégica y la utilización de las nuevas tecnologías de la información, es esencial para trascender las fronteras del ámbito académico, e incidir en el diseño e implementación de políticas públicas cada vez más científicas, democráticas y transparentes.

EM: Los think tanks pueden provenir de distintos sectores. ¿Cuál es el valor de esto, cómo puede aportar cada uno desde su propio background?

LEC: Veo con mucho optimismo que en los últimos años han surgido una gama diversa de think thanks especializados, que poco a poco vienen logrando avances significativos en lo que respecta a la divulgación de evidencias. Los think tanks son actores determinantes en el creciente interés  de instituciones del sector público y privado, de formar parte de espacios donde los hallazgos e ideas son debatidas y contrastadas, generando ello consensos que permiten acortar la brecha entre investigación y políticas públicas en nuestro país.

EM: En este contexto, ¿cuál es la importancia del premio PODER?

LEC:  El premio PODER constituye una iniciativa vanguardista y necesaria en países como el Perú, en donde el desarrollo, alcance y capacidad de incidencia de los thinks tanks es aun limitado. El premio PODER permite visibilizar el importante trabajo y logros que diversos think tanks peruanos vienen llevando a cabo. Esta visibilización permite que los principales actores en el sector público y privado peruano, cuenten con una mejor comprensión de la naturaleza, impacto y funcionalidad que pueden tener los centros de pensamiento en los procesos de formulación de políticas públicas en nuestro país.

Entrevistas al jurado: Fabiola León-Velarde

Fabiola León-Velarde es rectora de la Universidad Peruana Cayetano Heredia y miembro del jurado del premio PODER. Conversamos sobre la importancia del premio y de los think tanks para el Perú.

[Nota del editor: Como anticipo a la entrega del Premio PODER 2015, continuamos publicando nuestra serie de entrevistas al jurado. Conversamos en esta ocasión con Fabiola León-Velarde, rectora de la Universidad Peruana Cayetano Heredia.]

Daniel Boyco: ‘Think tank’ es término relativamente nuevo en el Perú. ¿Cómo definiría usted lo que es un think tank?

Fabiola León-Velarde: Creo que pueden haber muchas definiciones, es un tema constante. De manera simple, podríamos decir que es un grupo humano dedicado a la investigación que busca desarrollar los temas de interés en el país desarrollados en el largo plazo y que busca incidir en las políticas públicas. Pienso que son tres componentes: un grupo humano calificado, primero, haciendo investigación relevante teniendo una mirada de largo plazo, segundo, buscando incidir en políticas públicas, tercero.

DB: ¿Cuál es la importancia de este premio?

FLV: Como todo premio, incentiva a los grupos que postulan a preguntarse si cumplen con los requisitos, en este caso si son o no un think tank, y también de alguna manera los ordena y les hace plantearse nuevos retos. Los ayuda a dar una mirada a lo que han hecho, a preguntarse si de veras han hecho incidencia en políticas públicas. El premio busca visibilizar buenas prácticas, por eso es bueno que los mismos think tanks hagan una reflexión de qué han logrado.

DB: ¿Existen límites a esta definición, es decir, aspectos de lo que no es un think tank?

FLV: Los think tanks tienen que definir una temática en particular. Ésta puede ser variada, pero es necesario definirla. Un grupo que hace consultorías en los temas que le salgan puede desviarse de sus principios fácilmente. Tener un ámbito temático es importante. Por otro lado, también es importante tener una masa crítica: especialistas pensando constantemente sobre los temas relevantes para el país. Además, da mucho valor que esta masa crítica sea multidisciplinaria. Creo, por último, que interactúe con el quehacer público. Me gustaría ver más interacción entre think tanks y las universidades.

DB: ¿Qué es lo que falta por hacer en nuestro país con respecto a este tema?

FLV: A mí me gustaría ver un trabajo más abierto, más trasversal y multidisciplinario. Este premio es importante además porque sirve para, por un lado, ver el panorama de los think tanks, qué están haciendo. Por otro, nos hace ver que cada uno trabaja su propio tema. A mí me gustaría ver más think tanks trabajando el tema de corrupción, como también de desarrollo en ciencia y tecnología. Es importante que se incentive la aparición de nuevos think tanks que toquen más temas.

Entrevistas al jurado: Fernando Zavala

Conversamos con Fernando Zavala, miembro del jurado del Premio PODER, exministro de Economía y Finanzas y actual CEO de Backus y Johnston sobre la importancia del premio y el rol que juegan los think tanks en el Perú.

[Nota del editor: Como anticipo a la entrega del Premio PODER 2015, continuamos publicando nuestra serie de entrevistas al jurado. Esta vez conversamos con Fernando Zavala, ex-ministro de Economía y Finanzas y actual CEO de Backus y Johnston.

Daniel Boyco: En su opinión, ¿cual es la importancia de los think tanks para el Perú?

Fernadno Zavala: Uno de los grandes temas que tenemos en nuestro país es la brecha que existe en el desarrollo políticas publicas. En general, hacen falta mejores implementaciones en distintos sectores. Esta brecha se da porque en el Peru no hay un desarrollo tan profundo sobre think tanks. Si uno compara con países vecinos como Colombia o Chile, países que tienen similares condiciones al nuestro, una cosa que sobresale es la falta de think tanks especializados en desarrollo de políticas públicas.

DB: ¿Cuál es el principal aporte de los think tanks a este proceso?

FZ: A proponer políticas públicas, especializándose cada uno en su propio sector.

DB: Los think tanks pueden provenir de distintos sectores. ¿Cuál es el valor de esto, cómo puede aportar cada uno desde su propio background?

FZ: Esa es una parte importante. En este proceso de postulaciones hemos visto que ya comienzan a haber sectores nuevos, que antes no estaban representados, como minería y petróleo. Hay más think tanks nuevos sobre economía en general, que tocan temas relevantes. Los think tanks en el Perú en los últimos años han aumentado en profundidad, pero también el espectro de temas que tocan se ha ampliado, lo cual es muy importante.

DB: En este contexto, ¿cuál es la importancia del premio PODER?

FZ:  Eso lo ato a lo anterior. Creo que el Perú está en el proceso de que los think tanks sean relevantes para la discusión de las políticas públicas. Tener un premio promueve la aparición de nuevos think tanks, pero además promueve a que hayan mayores y mejores estudios en base a una competencia sana. Es un propósito del premio incentivar y motivar a los think tanks en su trabajo, pero también lo es presentar a la sociedad lo que vienen haciendo los think tanks.

Entrevistas al jurado: César Zevallos

Conversamos con César Zevallos, miembro del jurado del Premio PODER 2015, CTO y fundador de Saxo YoPúblico y CEO de ASIX S.A.

[Nota del editor: Como anticipo a la entrega del Premio PODER 2015, estaremos publicando una serie de entrevistas al jurado. En esta oportunidad, conversamos con el empresario César Zevallos, CTO y fundador de Saxo YoPúblico y CEO de ASIX S.A.]

Daniel Boyco ¿Cuál es la importancia de los think tanks para la realidad peruana?

César Zevallos: A mí desde un inicio me interesó mucho participar de este proyecto porque he visto las realidades internacionales dónde el rol de los think tanks, en los que hay un grupo de gente organizada para pensar, entender la realidad e influir de manera positiva para que a nivel de políticas especialmente públicas. Estas instituciones son muy importantes para poder conducir el país con criterio.

A lo largo de estos años la conciencia que existe sobre este tema ha crecido, y eso se ha logrado a través del premio. Sin el premio, nadie hubiera tomado conciencia de esa tarea. Por ello este año estamos tratando mucho de hacer que otras asociaciones o centros de investigación, que no han participado antes, participen. Creo que allá hay una oportunidad para ver que hay otros actores que también hacen esta tarea y que no está tipificado bajo este concepto think tank porque no era algo que acostumbrábamos a manejar además.

DB: ¿Cuál es la importancia del premio PODER para la realidad peruana?

Es necesario hacer visible el mérito de la influencia que estás organizaciones han tenido en el Perú. El tema de los think tanks no es algo que esté todavía totalmente incorporado a nuestra cultura en el Perú, a nuestra forma de ver la realidad. Al contrario, este premio es parte justamente de un proceso de sensibilización para que se entienda el rol que tiene un think tank en el destino de una nación como el Perú.

DB: Cuando vemos el contexto de think tanks en el Perú, tenemos instituciones que vienen del sector académico, del sector privado, algunas se dedican a la consultoría y otros hacen ese tipo de cosas, ¿cuál es el aporte que pueden tener esta diversidad, o sea, cada institución desde su propia perspectiva?

CZ: Yo pienso que algo que es importante es que es tener clara esta diversidad de perspectivas. Hay asociaciones sin fines de lucro, centros de investigación, universidades, inclusive agrupaciones gremiales. Hay que entender y aprovechar los mecanismos de cada think tank, porque justamente de esa diversidad viene el poder de hacer evidentes soluciones nuevas a problemas conocidos.

Acá en el Perú todavía faltan think tanks del sector privado, que ya está de alguna forma orientando las políticas públicas, gracias a su influencia. Esto no proviene de un interés únicamente de lucro. Hay más que ese interés, hay un interés por mejorar a toda la Nación en su conjunto desde esa área en la que ellos tienen una influencia en particular. Creo que eso es importante.

DB: ¿Habría algún mensaje para las instituciones que buscan postular al premio?

Sí, en mi opinión, hay que animarlos a participar. Yo creo que hay que animar a más a participar, yo estoy seguro de que hay otras instituciones que no conozco y que perfectamente podrían entrar y que hay que hacer que pasen por el proceso, porque no creo que se algo muy difícil, es un proceso relativamente sencillo y creo que vale la pena.

Entrevistas al jurado: Ramiro Portocarrero

Continuamos la serie de entrevistas al jurado con Ramiro Portocarrero, abogado especializado en regulación de servicios público. Estas entrevistas se publican como anticipo al Premio PODER 2015.

[Nota del editor: Como anticipo a la entrega del Premio PODER 2015, estaremos publicando una serie de entrevistas al jurado. En esta oportunidad, conversamos con Ramiro Portocarrero, abogado especializado en regulación de servicios público.]

Daniel Boyco: Los Think Tanks son un tipo de organización bastante sui generis. ¿Cuál es la importancia para la realidad peruana?

Ramiro Portocarrero: El punto fundamental es que un think tank puede poner cosas sobre la agenda, cosas que tienen que ver con la política pública, en una realidad nacional que está totalmente despreocupada con la construcción del futuro. No te voy a decir que los think tanks son una salvación, pero sí que son una manera esencial de decirte más o menos hacia dónde camina esto.

Los think tanks existen en un mundo de profesionales que tienen una relación muy particular con el mundo de mercado: tienen una cierta distancia, una cierta independencia, pueden ayudar en mucho a suplir deficiencias institucionales que son estructurales y que en el corto plazo no se van a regular. Por la posibilidad de generar conciencia sobre los problemas que tienen que ser atacados hoy, en ausencia de instituciones muy fuertes, hace de los think tanks una salida sensata. La difusión de esa posibilidad a través del Premio PODER constituye una herramienta valiosísima para poder seguir impulsando el país.

DB: ¿Cuál es la importancia del premio poder en este contexto?

RP: Clave, porque contribuye a la institucionalización de esta difusión y a la posibilidad de creación de corrientes de opinión y de pensamiento independiente con gente especializada. Ademas, creo que el premio poder puede servir de un puente entre sectores que a veces no se conversan.

DB: Genera un espacio común entre los think tanks del Perú, digamos…

RP: Eso, y creo que es algo muy importante, que se sepa qué se está haciendo. Yo creo que en tareas o labores como éstas, que se sepa qué se está haciendo quién lo está haciendo bien es esencial.

DB: ¿Qué es lo que va a buscar el jurado premiar en los postulantes?

RP: Es una pregunta complicada, porque somos varios en el jurado. Cada uno mira las cosas que más conoce. Creo que ahí es importante la profundidad del análisis y la información que se revise.

Un tema que creo que es muy importante: si se trata de formar corrientes de opinión en materia de política pública, qué tan rápidamente aplicable y qué tan listo está lo que el think tank propone. Por ejemplo, un think tank que está trabajando sectores regulados y advierte que hay un sector tarifario importante y propone una solución directa, fuera de poner en sí en el tapete, qué tan bien están funcionando los organismos reguladores y dar una solución, es un asunto que tiene que ser respetado, respaldado y elegido; uno mira la densidad del trabajo para llegar a las conclusiones y la aplicabilidad de las conclusiones en el corto plazo para cambiar.

DB: ¿Hay alguna categoría que le haya llamado un poco la atención o que tengamos un poco más de expectativa?

RP: Premio al think tank de provincia es una categoría fascinante porque tiene que ver mucho con espacios que tienen que ser conquistados y que están siendo conquistados y trabajados probablemente desde y para la región. Digamos, no creo que haya un think tank en Arequipa que trabaje el tráfico en la ciudad de Lima. Es interesante ver cómo el mismo Arequipa se mira a sí mismo y qué cosas propone, qué cosas diagnostica y qué cosas empuja. También llama bastante la atención el premio a los think tanks nuevos, pues permite identificar a qué espacio se está pensando, porque se necesitan pensar cosas, organizadas.

DB: Para terminar, ¿alguna recomendación que podríamos hacer a los postulantes a los think tanks del Perú?

RP: Lo que hay que decirle a los postulantes es que se sepan reconocer como tales, yo creo que la tarea más importante de hacerse un espacio. Entre la academia y las grandes consultorías, hay que darse cuenta de que muchas organizaciones en el medio, aunque no lo sepan, pueden ser consideradas think tanks. Hay un ejercicio de autoconciencia, de saber quién es uno para mandarse a postular, porque además muchas oficinas y muchas organizaciones se podrían beneficiar de saber que no están solos y que hay mucha gente con mucha vocación de cambio que está trabajando temas por el país y que pueden ser importantes.

Entrevistas al jurado: Carolina Trivelli

Conversamos con Carolina Trivelli, miembro del jurado, para discutir sobre la escena de think tanks en el Perú y de la importancia del Premio PODER en este contexto.

[Nota del editor: Como anticipo a la entrega del Premio PODER 2015, estaremos publicando una serie de entrevistas al jurado.]

Conversamos con Carolina Trivelli, miembro del jurado del Premio PODER 2015. Ha sido Ministra de Desarrollo e Inclusión Social entre los años 2011 y 2013, y actualmente se desempeña Gerente del Proyecto de Dinero Electrónico de CEFI de ASBANC.

Daniel Boyco: En un contexto como el peruano, donde estas instituciones no necesariamente se llaman a sí mismas think tanks, ¿cuál es la importancia que tienen este tipo de instituciones para la realidad nacional?

Carolina Trivelli: Toda la idea del think tank, es decir el centro de investigación para hacer incidencia en política pública, tiene importancia en dos rutas. Una, en propuestas para mejorar lo que se hace en la esfera pública, para mejorar la calidad, la pertinencia, el resultado, etc., de lo que se hace dentro de lo público. Pero también sirve para hacer contrapeso a lo que se hace desde la esfera pública. Un think tank, como ente privado con experiencia internacional o en su base de trabajo, puede pensar en maneras distintas de solucionar problemas. Un funcionario público puede tener ciertas maneras de hacer las cosas, pero un think tank puede que le diga: un momentito, esa no es una muy buena idea y no podemos fomentar que caigamos en esa tontería nuevamente. Es un modo de rol muy propositivo y un rol muy protector de contención de algunas de las iniciativas que hay en el sector público.

No solo se trata de ser capaces de hacer propuestas que aterricen en políticas públicas, sino también tener la institucionalidad y el soporte para contener las políticas públicas. Creo que este doble juego es lo que lo hace importante. En un caso como el peruano, con una fragilidad institucionalidad tan grande, con un sector público con altísimos niveles de rotación pero con mucha capacidad de gasto, es fundamental tener estos pesos y contrapesos desde la sociedad civil.

DB: Los think tanks vienen desde distintos sectores: algunos vienen del sector privado, otros del público, y cada uno aporta desde su propio punto de vista. ¿Podemos decir que hacen falta más think tanks en el Perú?

CT: Por supuesto. Lo que falta en el Perú es diversificar la oferta de think tanks. El grueso de think tanks del Perú, los más consolidados, son muy tradicionales. Necesitamos más de los otros think tanks, de los que alimentan determinados sectores: ¿Cuál es el think tank de los empresarios?  La CONFIEP, por ejemplo, no tiene think tank. Debería tener para hacer incidencia en los temas que más le importan.

Además, otros sectores sociales terminan generando agendas que algún think tank se compra. Por ejemplo, el movimiento indígena del Perú, ¿quién es el think tank del movimiento indígena? Puede ser OXFAM, ¿pero dónde está el think tank local? Para mayor número de agendas se necesita más think tanks. En algunos sectores donde sí tienes alguna oferta, pero en otros no. En otros, los únicos que los representan son los think tanks más tradicionales, si es que buenamente a su gente le interesó el tema. Si no, no están.

DB: Otro tema con los think tanks es que, por no ser instituciones que producen sus propios recursos, un camino que pueden tomar es el de hacer consultorías, otro es financiamiento externo (nacional o internacional). Ambos tienen consecuencias. En su opinión, ¿cuáles serían éstas?

CT: Los think tanks enfrentan un desafío bien complejo: el de la independencia. Tú quieres mantenerte con una independencia suficiente para producir conocimiento sólido y sostenible, pero que no necesariamente va acorde a una consultoría. Yo creo que el modelo de think tank-consultor es el que hace consultoría sobre aquello en lo que tiene investigación científica. Pero tenemos muchos que más bien son al revés, que hacen consultorías y a partir de ellas hacen incidencia y generan más conocimiento. Son más como consultoras que buscan ser think tanks.

DB: También la pregunta es si con el financiamiento internacional se fomenta que se toquen temas propuestos desde una agenda internacional, que no necesariamente nacen de la realidad nacional.

CT: Sí y no. Ha habido mucha discusión sobre eso. En mi experiencia particular en el IEP, cada investigador toma un tema y busca una financiamiento para ese tema. Es como una cooperativa. Si un tema no me interesa, no lo investigo.

También depende de los grados de libertad que tenga el think tank. Es necesario que esos think tanks tengan un mínimo de estabilidad financiera. Eso puede venir porque genera recursos propios, ya sea por consultoría u otras fuentes; porque tienen un patrimonio que les permite sobrevivir; o porque tienen uno de esos fondos más abiertos y le permiten más bien consolidar su libertad y su posibilidad de decidir qué es lo que van a hacer. Yo creo que hoy se valora la capacidad institucional, la posibilidad de tener libertad. Un gran ejemplo de eso es el Think Tank Initiative.

DB: ¿Existen fuentes de financiamiento doméstico en el Perú?

CT: No, no existen fuentes domésticas y esa es parte de los problemas. Es una locura que en un país como el Perú, por los recursos que tiene, por la demanda de conocimiento y las mejores políticas que tiene el Perú, no haya ninguna posibilidad de que haya un financiamiento público. Puedes acceder a fondos como el FONDECYT, pero tienes que hacer innovación científica, no para hacer incidencia en política.

La única manera de acceder a recursos públicos es por medio de una consultoría. Significa trabajar con el Estado de manera micro, súper puntual y lo menos constructivo de una relación con el Estado, porque no es un financiamiento en sí, no es auditable, sino es un contrato.

DB: Hablemos del Premio Poder, ¿cuál es la importancia de este premio para el contexto peruano?

CT: Primero, sirve para mostrar la existencia de think tanks y, a la vez, la carencia de estos mismos. Juega un rol fundamental en crear un espacio para los think tanks en el imaginario nacional. Pero la comunidad de think tanks en el Perú no es suficientemente grande. Creo que eso es bien importante para ponerlo en el imaginario del policy maker y de los que están en los think tanks.

¿Cuál es la función social del think tank? Eso es una cosa que sí se puede lucir a partir de la existencia del concurso, ya le da un piso sobre el cual decir que sí existen y ahí están, son un grupo, participan, muy chico, muy grande, pero ahí están.

DB: Como jurado, ¿qué es lo que se va a buscar de los think tanks que postulen?

CT: Uno cosa es qué es lo que han hecho, qué es lo que pueden mostrar como efectividad, en su rol de think tank: crear conocimiento, diseminarlo, discutirlo, incidir, lograr cambio. Cuál ha sido el impacto de sus actividades en la política pública, cuál es ese proceso de generar aportes en la comunidad sobre un tema particular, sobre una atención entre dos opciones. Ese tipo de cosas son las que uno tiene que esperar del think tank en algunas de estas líneas: proponiendo cosas o conteniendo cosas

Ya sabemos que la profesionalización del think tank implica hacer investigación, publicar, discutir, ir a contarle a la persona correcta, hacer el resumen, ponerlo en el periódico, ir al programa de TV e ir a las 80 entidades públicas a contar por qué han sacado esas conclusiones… Tiene que haber un esfuerzo por generar incidencia, no solo producir el conocimiento o convocar una reunión.

DB: ¿Qué le podemos decir a los think tanks de provincia, por ejemplo?

CT: Los think tank en provincia tienen más dificultades. Hay que tomar en cuenta que van a ser evaluados reconociendo las dificultades y limitaciones que hay en su entorno para el desarrollo de un think tank. En provincias es dónde más necesitamos acción de think tank, sobre todo para contener esta llegada de think tanks locales que no tienen socios con quién colaborar, con quién competir. Necesitamos realmente trabajar el tema local. Además hay un rol formativo en los think tanks a futuros funcionarios públicos y también hay un rol ahí que cumplir.

Entrevistas al jurado: Claudio Herzka

Continuamos la serie de entrevistas con Claudio Herzka, economista, investigador y consultor internacional. Como anticipo a la entrega del Premio PODER 2015, estaremos publicando esta serie de entrevistas al jurado.

[Nota del editor: Como anticipo a la entrega del Premio PODER 2015, estaremos publicando una serie de entrevistas al jurado. En esta oportunidad, conversamos con Claudio Herzka, economista, investigador, consultor internacional, Past-Presidente de IPAE, y miembro de directorio de diversas empresas.]

Daniel Boyco: ¿Cuál es la importancia de un premio como el Premio PODER al think tank del año?

Claudio Herzka: En general, las organizaciones que llamamos think tanks en el Perú (por falta de un nombre en español que lo refleje correctamente) han nacido fundamentalmente en décadas complicadas para la realidad nacional. Primero en la década del setenta, durante el gobierno militar, y luego en los noventa, durante el gobierno de Fujimori o en el primer gobierno de Alan García, cuando la erosión de los suelos en los centros académicos universitarios obligó a muchas personas que querían seguir en el mundo académico a formar sus propios centros y buscar financiamiento de afuera. En paralelo, durante toda esa crisis, muchas de las entidades donantes, como Canadá, Suecia, en parte Estados Unidos, decidieron fortalecer a estas organizaciones para poder mantener un mundo académico vivo y fortalecer la capacidad nacional de contribuir al mundo de las políticas públicas. Esto siguió  en la época de Fujimori, y progresivamente se ha seguido fortaleciendo.

Entonces, cuando apareció la idea de armar este premio, que se da en Gran Bretaña, nos pareció una muy buena idea. Es un concepto interesante para fortalecer el posicionamiento de estos centros de pensamiento y sus aportes a las políticas públicas, tanto en la mente del mundo empresarial y como del mundo del sector público.

DB: En ese proceso, ¿cuál es el aporte de este premio?

CH: Yo creo que el aporte del premio, a través de la incorporación del jurado mismo de gente que hace outreach, del evento per se donde se entregan los premios, de la relación con la revista Poder, donde se publican los resultados, y de lo que se puede hacer en la web de Poder y en la web del premio propiamente, creo que se puede llegar cada vez a mayor mundo, y que esto ayude a darle un reconocimiento a estos centros. Eso los ayuda, dicho sea de paso, a obtener financiamiento. Como este premio tiene una base internacional, porque se basa en el premio que organiza la revista Prospect, decir “yo me gané el premio tipo Prospect del Perú”, a un donante extranjero le significa algo.

DB: ¿Qué se lo podría recomendar a los think tanks que recién empiezan?

CH: Yo creo que es: preséntate, porque vas a aprender. Al resolver el cuestionario y presentar el CV del centro uno mismo se da cuenta. Asistir a las reuniones, conocer los otros centros. Eso va a permitir entender qué se tiene que hacer para mejorar su propia capacidad de contribuir a las políticas publicas.

DB: Finalmente, ¿cuál es el camino por recorrer que le queda al mundo de los think tanks en el Perú?

CH: Creo que una de las grandes complejidades de los think tanks no vinculados a universidades es el financiamiento. Ahí es muy complicada la línea divisoria entre consultoría y financiamiento. Ese es un viejo debate. Creo que hay que crear mucho entendimiento del mundo empresarial, de la utilidad de estos centros en aportar a la discusión de políticas públicas, que a su vez signifique para ellos un entorno de toma de decisiones más claro, preciso y estable. Pero esas son tareas largas, no se hacen de un día para otro. Por eso sería interesante conseguir un par de auspiciadores del sector privado, que nos den una llegada mayor. Esas son las dos tareas inmediatas: incorporar al sector privado e incorporar a los think tanks de provincias.

Entrevistas al jurado: Mirko Lauer

Empezamos la serie de entrevistas con Mirko Lauer, politólogo y ensayista, miembro del comité editorial de La República. Como anticipo a la entrega del Premio PODER 2015, estaremos publicando esta serie de entrevistas al jurado.

[Nota del editor: Como anticipo a la entrega del Premio PODER 2015, estaremos publicando una serie de entrevistas al jurado. En esta oportunidad, conversamos con Mirko Lauer, escritor, poeta, ensayista y politólogo peruano. Es miembro del comité editorial del Diario La República y esta es su segunda oportunidad como jurado del Premio PODER.]

Mirko Lauer es escritor, poeta y ensayista. Es miembro del comité editorial del Diario La República, en el cual, además, mantiene una columna diaria sobre temas de política y de interés general. De formación politólogo, ésta es su segunda oportunidad como miembro del jurado del Premio PODER.

Para usted, como miembro del jurado, ¿cómo definiría lo que es un think tank?

Un think tank es un centro de estudios clara y abiertamente orientado a influir en las políticas públicas del gobierno de su país o de otros. Los bordes pueden ser menos rígidos, pero la esencia es eso. Un think tank se define por su vocación de influir políticas públicas.

En un contexto como el peruano, ¿cuál es la importancia del premio poder?

Primero, es un premio a la investigación y al estudio, los cuales son más escasos de los que uno piensa. Hay premios al éxito, a los textos, a la trayectoria de las personas. Pero a la investigación institucionalizada en una organización, creo que es único.

Segunda importancia es que al enfocare en think tanks, se trata de echar reflectores sobre una carencia nacional que se busca remediar. Son muy pocas las políticas públicas que usan como insumo investigaciones, y cuando las usan, hay una tendencia limitativa, pues buscan usar sus propias investigaciones. La idea de que la evidencia para política públicas se tercerice de esta manera creo que también es algo positivo.

Tercero, el premio pone en evidencia y vuelve más interesante una rama vocacional que no es la burocracia o tecnocracia y no es el mundo académico. Es una forma distinta de dedicarse al conocimiento. En una era donde las ciencias del conocimiento están tan en la cresta de la ola, esta novedad de cómo vincularse al conocimiento es muy útil.

Cuarto, es una forma de ver a los think tanks juntos, en una sola existencia. Los aúna. Si yo tengo que salir a buscar un think tank, busco los dos o tres que conozco, los que están relacionados con lo mío. Esta es una oportunidad para observarlos a todos.

¿Hay alguna categoría que le llame particularmente la atención?

Me siguen llamando la atención los think tanks de provincias. Me parece notable que en el interior del país haya think tanks, porque en el interior no se formulan políticas públicas de corte nacional. Por otro lado, hemos resistido a hacer premios compasivos. Es importante su presencia, llama la atención y es bueno mencionarlos. Pero no elegimos por compasión.

¿Tiene algún mensaje para los think tanks que postulan este año?

Ellos no pueden reinventar sus méritos y valores, pero sí pueden venderlos mejor. A veces, las presentaciones que hemos recibido quitan las ganas de leer (risas). La postulación debería ser más moderna. De pronto algunos consideraban que necesitaban un modelo, pero creo que no es el papel, porque puede generar un sesgo. Cada uno debe buscar una forma simpática y agradable de presentar su trabajo.